El Cáncer, una enfermedad de nuestros dias

La maravillosa precisión y seguridad con la que los diferentes órganos humanos saludables conjugan su acción, es una fuente siempre renovada de asombro. Se observa con admiración cómo todo funciona de acuerdo a un plan preciso, cómo cada elemento actúa sobre otro, y cómo todo está fusionado en una gran armonía. Los órganos se conocen y se comprenden, pueden contar unos con otros, y actúan en concierto y de forma sincrónica. Se ayudan o se compensan. En conjunto, pueden adaptarse a nuevas condiciones u oponerse a ellas. Pero ese organismo no trabaja para sí mismo, es para el ser humano el instrumento de la vida anímica y espiritual. Es gracias a él que el ser humano puede realizar sus objetivos e ideales. No obstante, ese complicado organismo humano, muy evolucionado y sensible, puede ser la sede de numerosos problemas que se manifiestan como enfermedades.

En las siguientes líneas consideraremos una de esas enfermedades, el Cáncer. Algunas patologías transforman al organismo de una manera tan profunda que le vuelven completamente impotente; por el resto de sus días está encadenado a un lecho y requiere los cuidados de otras personas. Otras enfermedades excluyen al ser humano de la sociedad de sus semejantes. Al-gunas son incurables, y otras conducen a la muerte. Son ciertamente enfermedades graves, y sin embargo, entre ellas el Cáncer es la única que ha sido calificada de “terrible”. Un tumor can-ceroso es calificado de “maligno” en oposición a los tumores no cancerosos, denominados “be-nignos”. “Malignidad” (que hace el mal) es una palabra tomada del lenguaje de la moral. Fre-cuentemente es el temor quien conduce al ser humano al médico. Incertidumbre, angustia y desesperación va a la par de esta enfermedad, con la que de alguna manera están asociadas. También la mentira, ninguna enfermedad está más acompañada de declaraciones falsas que el Cáncer.

Es una enfermedad de excepción, que hace plantear con insistencia la cuestión de la naturaleza y de la existencia del ser humano. Lo alcanza en su ser más profundo. El problema del Cáncer no deja a nadie indiferente. Concierne a la humanidad en su conjunto.



 

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