Psiquis

Cuando se considera con igual importancia y se es capaz de reconocer, tanto la parte física humana como su parte psíquica, es posible observar que lo anímico/ espiritual muestra leyes evolutivas propias. El YO del ser humano, de índole espiritual, se tiene que medir con esas leyes que otorgan una nota determinante a sus crisis existenciales y a las patologías psíquicas. El desarrollo de nuestro cuerpo físico, dotado anímicamente, y la evolución de nuestra organización espiritual (ver el punto 1,6 a continuación) propiamente dicha son dos cosas diferentes. A continuación destacamos algunos de los aspectos que se deben tener en cuenta en la valoración de estos trastornos.

Más allá de su contenido en Psiquiatría conven-cional, en Medicina Antroposófica (1) los conceptos ampliados de Histeria y Neurastenia, representan dos tendencias fisiológicas o disposiciones arquetípicas. Al reconocerlas, el médico tiene la posibilidad de tratar multitud de síntomas (psíquicos, funcionales y orgánicos) de estos enfermos de una forma más global o abarcadora. La diná-mica patogénica de estas disposiciones se entiende cuando se tiene en cuenta la constitución cuatripartita del cuerpo humano (YO, Organización Astral, Organización Etérica y Organización Física), así como su estructura-ción funcional (Polo Neurosensorial, Sistema Rítmico y Polo Metabólico-Motor).

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